Alba M. Gálvez Vidal sitúa en escena el género chico mediante el travestismo histórico recreando situaciones y trayendo a la vida a personajes del pasado, pero lo hace desde el espacio propio del cabaret. De esta misma manera, se introduce en las letras y melodías de cuplés y coplas para restaurar nuestra historia. (...) En la búsqueda de las palabras, de las voces, de los atuendos, en la historia de los gestos y los afectos, de las prohibiciones y actos punitivos, de la rebeldía y la resistencia se resignifican las memorias colectivas. El paso de un archivo a un espectáculo de propuestas acuerpadas descentraliza las epistemologías feministas queer para llevarlas al contagioso amor en esta utopía de posguerra. Llegado este punto, parece cerrarse el tiempo del libreto, pero su historia no acaba aquí. Si todas estas escenas son numeritos, ¿acaso no deberían ser llevadas a la interpretación? Ahora les toca a ustedes decidir si darles vida a estas palabras en sus cuerpos o abandonarse al sueño de conquistar un nuevo tiempo.