Con The Book of Pleasures, Vaneigem se pone ante sí, mediante la noción de placer, la vieja idea de que la usura destruye al hombre y, desde la alegría, construye un texto demoledor de nuestra sociedad erigida en el extremo opuesto. Este ensayo muestra una vertiente mucho más proposicional del situacionismo, que se disipa mediante un estilo menos enjuiciador ante un a priori: el placer.