«Ahora diría que quizá había pasado tanto tiempo con la música que se volvió como ella: a veces, te rechaza; otras, te envuelve. Nunca es del todo clara. Y lo más doloroso es que, una vez que una nota se ha apagado, no puedes recuperarla. Nunca vuelve a ser la misma».
La música no se puede atrapar. Está ahí y, al instante siguiente, desaparece, dejando algo tras de sí. Puede durar unos minutos y, sin embargo, ocupar un tiempo indeterminado en nuestra memoria y regresar años más tarde asociada a un lugar, a una persona o a un momento que creíamos olvidado. De esa presencia fugaz y persistente parte Carolin Pirich para escuchar, a lo largo de quince encuentros, a quienes han hecho de la música una parte fundamental de sus vidas.
Carolin Pirich pregunta y presta atención a una directora de orquesta como Joana Mallwitz, a músicos como Igor Levit o David Garrett, pero también al violín de Mozart, a jóvenes promesas y al acomodador de la ópera
e incluso a la música que, con palabras, sonidos y silencios, cuenta su propia historia. Con delicadeza, traza un retrato vivo del mundo musical contemporáneo y es quizá ahí, en lo que permanece cuando la música termina, donde empieza este libro.