"Las últimas serán las primeras" es un poemario que se muerde la cola, un uróborus de aforismos encadenados que hablan del amor, de la pérdida, del asombro ante lo vivo, y lo hace con humor, ternura e ingenio. La palabra final de un verso pasa a ser la primera del siguiente y, así, sucesivamente. Metáforas y trazos se enlazan de una página a otra en un hilo de imágenes inspiradoras, a veces reflexivas. No hay un final, pero tampoco un principio, pues el libro gira con cada nueva lectura, invitándonos a una danza poética o, quizá incluso meditativa, como el Sema de los derviches.