¿Qué haces con todo lo que nunca llegaste a decir?
Yo lo escribí en cartas. Durante más de diez años, volqué en ellas amores que me incendiaron, despedidas que me arrasaron y despertares que lo cambiaron todo. Algunas las envié. Muchas otras, no. Las escribí con el corazón en carne viva, sin moralejas ni finales perfectos. Solo con una verdad: lo que ardía no era el otro. Era yo.
Quizá al leerlas descubras que también hablan de ti. Porque todos hemos amado sin medida, nos hemos roto y, de alguna manera, hemos vuelto a empezar.